La de las manos firmes
Un taller de cerámica, joyería o carpintería: la misma precisión, sin pacientes.
Ver en el catálogoPara quien trabaja con precisión
Algo hecho con el mismo cuidado con que trabaja: una pieza artesanal, un taller para crear algo con las manos o un detalle para su consultorio. Evita lo temático de dientes: lo recibe todo el tiempo.
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Un taller de cerámica, joyería o carpintería: la misma precisión, sin pacientes.
Ver en el catálogoUn taller de fotografía o una pieza de un artista colombiano para su consultorio.
Ver en el catálogoUna planta resistente con matera hecha a mano: le cambia la cara al consultorio.
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Ver en el catálogoCafé de origen recién tostado y un método para prepararlo.
Ver en el catálogoUn masaje o un spa: trabajar inclinado todo el día se siente.
Ver en el catálogoLo que casi siempre sale mal
Las muelitas de adorno, los cepillos gigantes y las tazas con chistes de caries son lo primero que aparece al buscar. Un odontólogo los recibe en cada grado y cada cumpleaños. Lo que se agradece es algo bien hecho que no tenga que ver con bocas.
Algo para su primer consultorio, como una planta o una pieza de diseño, o una experiencia para celebrar el fin de la carrera. Que sea de calidad: lo va a ver todos los días.
Una tarjeta escrita y un detalle sencillo: café de origen, una planta o algo para compartir con su equipo. Lo que más se recuerda es el agradecimiento por escrito.
Una experiencia: un taller para aprender algo con las manos, una cena o una tarde de descanso. Lo que alguien con agenda llena casi nunca tiene es tiempo.
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